El Boletín Oficial del Estado (BOE), ha publicado recientemente el decreto con las bases de cotización que regirán el pago, en concepto de cotizaciones que deben abonar los autónomos de la Seguridad Social en el año 2018.

Tanto la base mínima como máxima se mantienen de la misma forma que se establecieron durante la segunda parte de 2017. O sea, la mínima se corresponde a 919,8 euros al mes, mientras que la máxima se mantiene en 3.751,2 euros. El resto de pagos por coberturas no cambia tampoco y a través de este artículo podrás conocerlo.

Quienes sean cotizaste menores de 47 años, podrán elegir libremente cuánto aportar a las arcas de la Seguridad Social, siempre que sea entre el mínimo y máximo establecido. Los mayores de 47 años que en el último mes hubiesen cotizado más de 2.023,50 euros podrán modificar tanto al alza como a la baja, la base con la que deseen cotizar a partir de ahora.

En cambio, quienes tengan más de 47 años a 1 de enero del año 2018 y tenían una base de cotización menor a 2.023,50 euros, no podrán modificarla al alza hasta el día 30 de junio. El cambio se haría efectivo a partir del 1 de julio. Los autónomos que superando esta barrera de edad, se vean abocados a inscribirse en este régimen tras el fallecimiento de su cónyuge durante el último año, están exentos de esta norma.

Por otra parte, la cotización de autónomos que con menos de 50 años hayan estado dados de alta en el RETA, tienen un tope máximo de cotización mensual de 2.023,50 euros. Asimismo, podrán incrementar un 3% en el caso de que la cuota correspondiente a diciembre de 2017 fuese más de esa cantidad.

El tipo a abonar por contingencias comunes al régimen especial RETA, continuará siendo del 29,80%. Si el autónomo está acogido a las contingencias por cese de actividad, será del 29,3%. Este supuesto supone que abone de más para poder acogerse al paro de los autónomos. Si no tiene la protección por incapacidad, el tipo de cotización será menor, del 26,50%.

Aquellas personas que no hayan optado por dar cobertura a los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales están obligados a hacer frente a una cotización adicional que supone el 0,1% sobre la base escogida. Dicha cuantía, sirve para poder financiar las prestaciones por riesgo durante el embarazo y la lactancia, entre otros supuestos.